Sudáfrica
se asoma tanto al Océano Atlántico
como al Índico y tiene la costa más
larga de todo el continente. El país
consta de una meseta interior enorme, con
picos de hasta 3.000m de altura, y de regiones
costeras planas, pero también de montes
escarpados formados por capas horizontales.
Sudáfrica tiene un variadísimo
mundo botánico y gran riqueza de especies
de animales, muchas de las cuales, sin embargo,
están en peligro de extinción.
La vida social
todavía está marcada
por la historia del apartheid. Sudáfrica
presenta una gran variedad de culturas y tradiciones,
pero también convive con el desempleo
y el SIDA. La economía apuesta primordialmente
por la explotación de los recursos naturales.
Sudáfrica es un productor importante
de energía; los ramos de exportación
más importantes son la minería
y la agricultura. El crecimiento económico
en el año 2002 – igual que en
los dos años anteriores – fue
del 3% aprox.
La zona costera
La costa este, junto al Océano Índico,
está marcada por la cálida corriente
de Agulhas. El clima subtropical es aprovechado
tanto por el importante sector agrario (producción
de caña de azúcar, madera y frutos
tropicales) como por el turismo. El turismo
está en auge y crea nuevos puestos de
trabajo. En la costa oeste está la fría
y nutritiva corriente de Benguela, de las tierras
antárticas, que proporciona gran riqueza
de peces. La pesca intensa, realizada sobre
todo por las flotas de pesca internacionales,
ha reducido drásticamente los contingentes
de peces – la cantidad de captura, hoy
por hoy, es más o menos 1/3 de la de
finales de los años 60.
El 'Coastal
Policy Document', del año
2000, centra la atención para el desarrollo
de las costas sobre todo en el lado terrestre.
La ampliación de la economía
portuaria y de tráfico, así como
de la minería (de diamantes) cercana
a la costa, son explotaciones terrestres que
amenazan especialmente las zonas de transición
ecológicamente sensibles, con sus estuarios,
lagunas y playas.
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